Valparaíso será sede del XVI Encuentro de Juventud Murialdina 2026

Del 21 al 24 de mayo de 2026, la ciudad de Valparaíso se convertirá en el punto de encuentro de jóvenes provenientes de distintas comunidades de Argentina y Chile, en el marco del XVI Encuentro de Juventud Murialdina (EJM). Más que una reunión, este evento promete ser una experiencia transformadora donde la fe, la fraternidad y la esperanza serán protagonistas.

En esta nueva edición, participarán jóvenes de las comunidades de Valparaíso, Santiago, Requínoa, Rosario de la Frontera, Villa Nueva, Villa Bosch y Mendoza, quienes llegarán con el deseo de reencontrarse, compartir su fe y fortalecer los lazos que los unen como familia murialdina.

Bajo el lema “Del amor que nos llamó, a la esperanza que repara”, el encuentro invita a los participantes a reconectar con el amor de Dios como motor de cambio personal y colectivo. Inspirados en el carisma de San Leonardo Murialdo, los jóvenes vivirán un proceso que busca sanar, reconstruir y dar sentido a sus propias historias, así como a las de quienes los rodean.

Durante cuatro días, la Comunidad de Valparaíso acogerá una programación diversa que incluye espacios de oración, formación, celebraciones, dinámicas grupales y momentos de silencio. Cada instancia ha sido diseñada para fortalecer la identidad murialdina, fomentar el encuentro fraterno y abrir espacios de discernimiento personal y comunitario.

El EJM 2026 también pone en valor el rol de los jóvenes como agentes activos dentro de la Iglesia y la sociedad. Se busca promover una juventud comprometida, cercana y en salida, capaz de vivir su fe con alegría y sin miedo, siendo verdaderos signos de esperanza en sus entornos.

Este encuentro no solo será una instancia para recibir, sino también para aportar. Cada participante contribuirá a construir una experiencia colectiva que dejará huella, reafirmando que cuando los jóvenes se encuentran, comparten y sueñan juntos, nuevas realidades comienzan a nacer.

El XVI Encuentro de Juventud Murialdina es, en definitiva, una invitación a vivir una fe en movimiento, a creer en el poder del cambio y a convertirse en auténticos artesanos de esperanza.